El tensado de mallas para cribas forma parte de una serie de pasos implicados en su instalación. La física tiene mucho que ver con esto, lo que a su vez genera muchas curiosidades que te vamos a compartir.
En el tensado de mallas para cribas se produce un efecto que tiene que ver con la música. Cuando hay un mal tensado, la malla no vibra al igual que la máquina.
Cuando ese tensado no es suficiente, se dice que la malla adquiere su propia frecuencia, muy diferente a la del motor. El resultado es un “efecto látigo” producto de la holgura, haciendo que la malla golpee las barras.
La consecuencia es un desgaste acelerado debido a la fatiga del metal. Cuando el tensado es el correcto, el sonido de la malla es como el de un tambor cuando lo golpean.
Es común que el tensado de la malla se haga una sola vez y luego se “olvide”. Entonces, pasamos por alto que el acero tiene propiedades elásticas, de manera que en el transcurso de las primeras 8 horas de operación, la malla se “asienta”.
Es decir, hay un estiramiento inicial de los hilos, combinado con el acomodamiento de los ganchos. Es necesario entonces hacer un re-tensado al final del primer turno.
Se ha determinado que un gran porcentaje de las fallas se producen por no realizar este pequeño ajuste. Es un paso crítico que tiene que formar parte del protocolo de supervisión.
Un detalle a tener en cuenta en el tensado de mallas para cribas es el papel que juega la temperatura ambiental. Cuando se trabaja a cielo abierto, hay que tener en cuenta el clima frío de las madrugadas y el calor diurno.
¿Qué sucede con esto? Que las mallas instaladas durante la noche empiezan a fallar durante el día. El metal comienza a expandirse y lo hace milimétricamente, de forma tal que la tensión disminuye.
Por lo tanto, lo técnicamente correcto es dejar un margen de ajuste aceptable para cuando la dilatación sea detectada. No se comporta igual una malla a 35 °C durante el día que en una noche fría a 10 °C.
Hay varios diseños de ganchos, pueden ser en “U”, pueden ser en “C” o los que van soldados. Cada uno tiene su razón de ser, por lo que el ángulo de cada uno debe coincidir justamente con el de la placa de tensión.
Por ejemplo: si es un gancho de 45 grados, y la placa en cuestión tiene 60 grados, el contacto será mínimo. El resultado es un estrés en el área de contacto que “muele” el borde de la malla.
Cuando los agujeros se obstruyen con material húmedo, producen un cegado, y esto es contraproducente para la productividad. El detalle es que esos puntos ciegos son un producto de un mal tensado.
Cuando el tensado es el óptimo, la vibración es uniforme y las partículas rebotan, no se pegan. Una malla floja no transmite energía sino que la absorbe.
Dicha absorción es la que produce que las partículas finas se peguen, obstruyendo las aberturas. Cuando hay un tensado correcto, la malla siempre estará limpia gracias a su energía cinética.

Las cribas tienen una especie de curvatura que se conoce como corona. Esto indica que la malla no es del todo plana. Debe instalarse siguiendo esa curva. ¿Por qué? Porque es esa curvatura la que permite un correcto tensado.
Aquí lo curioso es que precisamente, esa corona, es la que hace tensar la malla en su centro. El centro de la malla mantiene su firmeza por la presión hacia abajo.
En el tensado de mallas para cribas, apretar mucho es malo, y apretar poco, también. La tensión excesiva en una malla estira los hilos, haciendo que los agujeros se vuelvan rectangulares en vez de cuadrados.
Por esa razón, los expertos deben siempre supervisar el torque correcto en cada uno de los pernos para evitar que la malla se descuadre. El resultado de ese descuadre es un cribado impreciso. Algo inaceptable.
A simple vista, el tensado de las mallas es algo rutinario. Para los expertos, es cuestión de precisión. El correcto tensado de las mallas asegura:
Un buen producto. La granulometría es la requerida para la calidad del producto.
Menos costes. El tensado óptimo garantiza una malla funcionando correctamente durante meses, y no durante días.
Máquinas protegidas. Con un buen tensado no hay vibraciones que afecten al motor dañando sus rodamientos.
El secreto para saber si una malla está bien tensada es escucharla. Si hay un sonido firme, el tensado es el correcto. Si, por el contrario, se oye como un gruñido, hay una falla y debe ser corregida. La buena tensión es la clave.
¿Qué sucede si la malla no está bien tensada?
Hay una deformación en las aberturas, además de que aumenta el riesgo de rotura. De igual forma, se corre el riesgo de obstrucción de los agujeros.
¿Cada cuánto tiempo hay que cambiar las mallas?
Todo dependerá de la cantidad de horas en uso y del material a procesar. Si el material es muy abrasivo, solo durará algunos meses.
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